lunes, 11 de noviembre de 2013

En hacer de la excelencia un hábito



"Ni estudié y me fue bien, yo estudio el día antes y paso". Esta y otras frases solíamos escuchar en secundaria proviniendo de estudiantes a los que les iba bien sin necesidad de esforzarse. A ellos podía irles bien en los exámenes sin estudiar mucho, y se vanagloriaban de su poco esfuerzo ante la envidia de otros muchos. No es sino hasta llegar a la universidad, donde el nivel es mucho más fuerte, que esos egos cayeron y empezamos a admirar a los que tienen la disciplina para estudiar con esfuerzo.

Si algo he aprendido en este semestre, es que el factor más importante en el éxito académico no es lo que podemos esperar; no es la inteligencia, tener una buena memoria o cualquier otra habilidad innata con la que solía irnos bien en la secundaria, lo que distingue a los estudiantes a este nivel es su autodominio, su disciplina.

Como decía Aristóteles, la excelencia es un hábito. Por esto, es más importante lo que hacemos todos los días que lo que solo hacemos de vez en cuando. Estudiar toda la noche antes de un examen solo nos conseguirá (con suerte) una nota pasable, para ser excelentes necesitamos una disciplina de estudio impecable.

Pero, ¿cómo podemos mantenernos motivados? Creo que es vital recordar que cada vez que somos disciplinados, estamos escogiendo lo que más queremos sobre lo que queremos en el momento. Escogemos entre perder el tiempo en internet o ser buenos médicos, entre ver una película o salvar una vida. Esto puede parecer dramático a simple vista, pero la excelencia es un hábito y, como tal, se cultiva todos los días. No podemos pretender llegar a los 30 años y empezar a ser disciplinados.

Lo importante, vemos, es la capacidad para mantenernos enfocados en la meta y seguir estudiando un poco todos los días, dando lo mejor a cada paso hasta que se convierta en una segunda naturaleza para nosotros. Este Ted Talk lo expresa muy bien "La determinación: clave para el éxito".

Probemos, por al menos una semana, que cada tarea que hagamos sea excelente, esforzarnos al máximo en todo lo que hagamos y lo demás se dará solo.


Imagen proveniente del blog Hyperbole and a half

sábado, 9 de noviembre de 2013

Técnicas que no funcionan

La semana pasada estuvimos explorando técnicas que son muy efectivas para estudiar, ahora podemos preguntarnos cuáles no lo son tanto. Tal vez hemos estado aplicando alguna de las siguientes técnicas por costumbre, sin que realmente nos sirvan.


  1. Resaltar



La mayoría de los estudiantes utilizan un resaltador mientras estudian. Es útil y rápido, pero hace muy poco para mejorar el desempeño académico. En estudios controlados, resaltar texto ha fallado en ayudar a aprendices de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos, a niños y a estudiantes de secundaria, así como a universitarios. Subrayar fue inefectivo sin importar la longitud del texto y el tema, así fuera aerodinámica, la antigua Grecia o Farmacología. 

¿Qué hacer en vez de esto?

Resaltar puede ayudar si no se queda allí, este material debe convertirse en tarjetas o autoevaluaciones que ayuden a repasar el material utilizando esfuerzo mental. 


2. Releer





En una encuesta de universitarios en una universidad de alto rango, 84% dijo que releía sus libros de texto o notas durante el estudio. No requiere entrenamiento, toma poco tiempo y ha demostrado algunos beneficios. 

Sin embargo, la evidencia no nos dice que releer mejora la comprensión. La mayoría de los beneficios de releer aparecen durante la segunda lectura, y van disminuyendo después de esto. 


¿Qué funciona?

No pierdas tu tiempo, releer no se compara con otras técnicas de estudio más activas como autoevaluaciones, preguntarse y buscar explicaciones. 


domingo, 3 de noviembre de 2013

Técnicas de estudio: ¿qué realmente funciona?

Algunas técnicas de estudio aceleran el aprendizaje, mientras que otras son una pérdida de tiempo, pero ¿cuál es cuál? Veamos

Psicólogos cognitivos y educacionales han desarrollado y evaluado numerosas técnicas de estudio, desde releer hasta hacer un test, desde hace más de 100 años. Algunas estrategias comunes mejoran el desempeño académico claramente, mientras que otras solo consumen tiempo y son inefectivas. Sin embargo, este conocimiento no está llegando a los salones de clases. Los profesores siguen enseñando técnicas anticuadas que no están estudiadas científicamente, y relegan otras que han demostrado su eficacia una y otra vez. Las escuelas se enfocan tanto en enseñar que olvidan enseñar a aprender.

Después de estudiar a miles de estudiantes a través de muchos años, los científicos han llegado a un acuerdo sobre las mejores 5 técnicas para estudiar.


  1. Autoevaluación 



¿Cómo funciona? A diferencia de un examen que evalúa el conocimiento, las pruebas de práctica son hechas por estudiantes, fuera de clases. En un estudio se le pidió a universitarios que memorizaran pares de palabras, la mitad de estas fueron incluidas en una prueba. Una semana más tarde, los estudiantes recordaron 35%  de las palabras sobre las que fueron examinados, comparado con solo 4% sobre las que no. Una teoría es que las autoevaluaciones desencadenan una búsqueda mental de memoria a largo plazo que activa información relacionada, formando múltiples caminos mentales que hacen que la información sea más accesible. 


2. Distribuir el tiempo 




¿Cómo funciona? Los estudiantes a menudo se trasnochan estudiando antes del examen, es decir, estudian en bloques grandes de mucha información. Sin embargo, se ha demostrado que aprender el material mejor distribuido es mucho más efectivo. En un análisis de 254 estudios involucrando a más de 14 000 participantes, los estudiantes recordaron más si el estudio era espaciado (47% en general), en comparación con seguido (37%). 


3. Interrogación



¿Cómo funciona? Inquisitivos por naturaleza, siempre estamos buscando explicaciones para el mundo que nos rodea. Una gran cantidad de estudios han demostrado que preguntarnos "¿por qué?" también ayuda al aprendizaje. Con esta técnica, los estudiantes producen explicaciones para datos, como ¿Por qué esto tiene sentido? ¿Por qué funciona así?, etc. 


4. Explicarse a uno mismo



¿Cómo funciona? Los estudiantes generan explicaciones de lo que aprenden, revisando sus procesos mentales con preguntas como ¿cómo esto se relaciona con lo que ya sé? Explicarse nuevos datos a uno mismo ayuda a memorizarlos y a integrar nueva información con la ya conocida. Esta técnica mejora la memoria, comprensión y la capacidad para resolver problemas. 

5. Práctica intercalada




¿Cómo funciona? Los estudiantes tienden a estudiar por bloques, terminando una materia o tema antes de pasar al siguiente. Sin embargo, investigaciones recientes muestran el beneficio de estudiar de forma intercalada, donde los estudiantes alternan entre diferentes tipos de información o problemas. En un estudio, por ejemplo, estudiantes universitarios aprendieron a calcular el volumen de cuatro formas geométricas diferentes. Un grupo terminó todos los problemas de una forma antes de pasar a la siguiente, mientras que el otro mezcló los problemas. Cuando fueron evaluados una semana después, los que estudiaron los problemas intercalados les fue mejor en un 43%. Intercalar ayuda a los estudiantes a practicar seleccionando el método correcto para resolver el problema, en vez de hacerlo de memoria. 


Como resumen:
  1. Hazte autoevaluaciones a medida que estudias.
  2. Distribuye tu material de estudio en el tiempo, no intentes aprender todo la noche anterior. 
  3. Piensa en preguntas y resuélvelas mientras estudias. 
  4. Explícate a ti mismo los procesos.
  5. Intenta practicar problemas de diferentes tipos en un solo bloque.